Una marea roja de Copa

 

BASKETZARAGOZA.NET La marea roja que discurrió aguas abajo del Ebro y se desvió hasta Barcelona este domingo para ver al CAI Zaragoza en su última cita de la primera vuelta, dejó patente en el Palau Blaugrana que atesora los ingredientes necesarios para explicar a cualquier aficionado la fidelidad de unos colores que siente y ama. Si alguien pregunta, "papá ¿Por qué somos del CAI?" bastaría con en vídeo el ambiente y la actuación de los seguidores rojillos en la Ciudad Condal, donde quedó patente que son una afición de Copa.

 

La Marea Roja en el Palau

 

Desde 2002, puede ser una de las citas a domicilio más bulliciosas que el caísmo ha vivido en una década de azúcar y sal. A los dos autobuses que fletó al Peña Inchas Lleons (y hubiese completado cuatro o cinco), se sumó otro grupo procedente de Huesca, del Basket Alta Ribagorza (Benasque y Castejón de Sos), algunos de ellos participantes en el campus de verano que lleva a cabo el CAI Zaragoza en Benasque cada verano.

 

marea roja en el palau1

 

A ellos se unieron individual o colectivamente los aragoneses en la diáspora que residen en la Cataluña, desde donde viven Aragón y sus circunstancias desde la nostalgia y la fidelidad sus orígenes. Incluso pareció que el espíritu de Juan Antonio San Epifanio, cuya camiseta blaugrana con el 15 de Epi descansa en uno de los muros del Palau, se sumase a la fiesta como zaragozano con los Inchas a su vera.

Pero la banda sonora que las peñas dejaron este domingo puso en serios apuros a la afición del equipo local, la cual se vio vencida en decibelios por el bombo y las gargantas que estaban tras el banaquillo local y que vestían de rojo.

 

Seguidores en el Palau

 

Cuatro seguidoras, incluso, no dudaron en colgar la bandera de Aragón tras la mesa de anotadores y clamar en cada acción, animar en cada tiempo muerto y desgañitarse con cada canasta del conjunto de José Luis Abós.

Con el alma rota tras el desenlace no deseado, la plantilla fue al círculo central para despedirse de sus aficionados y agradecer la música aragonesa que en el Palau sonó en este partido. El CAI no caminó solo a Cataluña. Se notó. Y algún niño, desde este partido, también sabrá por qué es del CAI, con una afición de Copa.